Arquitectura Emocional Por Mathias Goeritz y Luis Barragán

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Las emociones en la arquitectura a menudo pueden vincularse a lo bien que una arquitectura exuda un "sentido de lugar", en el que la emoción experimentada por una arquitectura particular puede ser moldeada por su "sentido de lugar". Con frecuencia, el "sentido de lugar" puede ayudar a una arquitectura a adquirir un tipo de personalidad, y esta personalidad puede servir para desencadenar la emoción en los ocupantes del edificio porque se conecta con ellos.

Pero la pregunta sigue en pie: ¿Por qué la emoción humana es un factor importante a considerar cuando se diseña una arquitectura? Para empezar, alcanzar una respuesta emocional en los ocupantes puede ayudar a que su arquitectura alcance un nivel más alto de poesía. Verás, cuando tu arquitectura puede conectar emocionalmente con sus ocupantes, su mensaje y su significado puede ser sentido más profundamente por lo tanto, más fácilmente dejando una impresión duradera.

Contenido

  • ¿Que es la Arquitectura Emocional?
  • La Arquitectura Emocional en la actualidad
  • Neuroarquitectura

¿Que es la Arquitectura Emocional?

El término "arquitectura emocional", fue acertadamente atribuido al arquitecto mexicano Luis Barragán y al escultor-pintor Mathias Goéritz, que en conjunto publicaron un elocuente manifiesto de la arquitectura emocional en 1954, quienes buscaban estructuras espiritualmente estimulantes que pudieran servir para contrarrestar una visión modernista un tanto rígida. "He trabajado con total libertad para hacer obras cuya función es producir emociones", expresó Barragán. 

De modo que su obra adoptó los ahora conocidos principios de la arquitectura emocional como los colores, la luz y las sombras con la audacia y la delicadeza de un pintor impresionista, motivando a los visitantes a meditar y reflexionar. 

En una época con una creciente tecnología digital que tiende a crear una sensación de aislamiento, los arquitectos y diseñadores están considerando la íntima relación que un ser humano establece con su entorno físico inmediato. Los arquitectos se convierten cada vez más en poetas, creando estos espacios memorables que nos relajan, dan energía, inspiran y transmiten felicidad. 

Mathias Goeritz en 1953 hizo mediante un documento escrito, la presentación del Museo Experimental: El Eco en la Ciudad de México, que tiene poco que ver con la "fealdad carismática" de un lugar, pero está relacionada con la inclusión que se genera por estas características. 

La obra repleta de elementos de la arquitectura emocional de Goeritz está constituida por extraños híbridos de arquitectura y escultura que irrumpen en la tradición para indicar la necesidad de un contenido significativo capaz de provocar emociones o la identificación de las formas como representaciones metafísicas. 

Una pared solitaria y de gran altura en la esquina de un patio, por ejemplo, como la que se encuentra en el Museo del Eco, hace más que solamente levantar nuestra mirada, también nos eleva como ella, nos exalta como una torre de color primario. 

Goeritz se dedicaba a los llamados mensajes o poemas plásticos y primitivos, a los conceptos interdisciplinarios y en particular a los inacabados, en los cuales el espectador, o mejor aún el experimentador, concluye la construcción con sus emociones. Sin embargo, la importancia de la arquitectura emocional ha estado siempre en el mundo, incluso tiempo antes de que Goeritz la nombrara así. 

Pensemos en los laberintos, en los castillos árabes o en las bóvedas celestiales, específicamente, creados para generar confusión o vehemencia. De la misma manera en que cada construcción provoca entrelazamientos y situaciones nerviosas, las emociones conceden espacios arquitectónicos y muros altos y bajos. 

Metafóricamente hablando, la soledad es una sala de estar y la felicidad es un jardín. De la misma forma que no hay ningún lugar que no genere conmociones somáticas, por más pequeñas que sean. En el planteamiento del funcionalismo y la forma, se han dejado las sensaciones del usuario en segundo o tercer término.

Arquitectura emocional en la actualidad 

En la actualidad, existe una proyección arquitectónica para el ojo, olvidándose, en la mayor parte de los casos, de esta generación de emociones, de la percepción de los fenómenos y de los objetos arquitectónicos que nos proporcionan sensibilidad cuando nos encontramos dentro del espacio, es esencial trabajar en este aspecto para tomarlo en cuenta desde la contemplación de la obra. 

Las diversas experiencias del arquitecto se ven reflejadas, en cierta forma, en los diseños que realiza, el tipo de dichas experiencias tienen mucha influencia a la hora de elaborar un proyecto, ya que, si no existe una sensibilidad definida hacia el habitante, resulta difícil expresar y dar a estos lugares la generación de emociones dentro del espacio arquitectónico. 

El constructor tiene que ser consciente de las emociones que desea que existan en su obra, y éstas deben estar en estrecha relación con los requisitos del solicitante para ejercer sus actividades dentro del proyecto. 

La psicología de la percepción tiene como objetivo rechazar el realismo ingenuo. Porque el mundo no es como se nos presenta instantáneamente. Siempre debemos tener en cuenta que nuestras percepciones pueden ser superficiales o incluso equívocas. Percibimos cada situación en la que debemos intervenir de acuerdo a nuestras propias experiencias previas 

De hecho, raramente apreciamos la mayor parte de la arquitectura que nos rodea, ya que se convierte en una especie de zumbido de fondo, que sólo se nota cuando es sumamente grande, considerablemente fea o bellísima. 

La arquitectura emocional, debería seguir procurando entusiasmarnos, hacernos sentir de una manera muy especial. Al igual que una pieza musical, la arquitectura tiene la capacidad de influir en el estado de ánimo, pero gran parte del entorno de nuestras calles se encuentra carente de sensibilidad emocional. 

La artesanía y el injerto de la arquitectura han cedido ante soluciones rentables, con aversión al riesgo, rápidas y genéricas. La experimentación la libertad de explorar y tomar riesgos es una de las condiciones por las que la gente tendrá que luchar en la sociedad moderna. 

Neuroarquitectura

Se trata de una rama en la que arquitectos y neurocientíficos trabajan en conjunto y su principal objetivo es el diseño de espacios y edificios dedicados al buen funcionamiento del cerebro de quienes los habitan. Por ejemplo, la ubicación de las ventanas, los ángulos de las paredes y los muebles, los colores, las texturas, los espacios abiertos y los sonidos, entre muchos otros, son los elementos en los que se basa esta ciencia "compartida". 

La neuroarquitectura logra intervenir en nuestro cerebro debido a que estudia y toma en cuenta los factores que lo afectan, tales como la disposición, distribución y forma del espacio y los muebles, los elementos naturales o todo aquello que tenga activos nuestros cinco sentidos. En otras palabras, diseña el espacio para influir en nuestras emociones, pensamientos y conductas. 

Elementos como la iluminación, las texturas, los sonidos o los colores y sus tonalidades influyen en nuestro cerebro, principalmente en nuestro estado de ánimo, lo que repercute en nuestra actitud a la hora de tomar decisiones, así como en la posibilidad de disponer de espacios informales y/o exteriores, ya que estar en contacto con la naturaleza ayuda a que el cerebro pueda desconectarse. 

Algunos elementos arquitectónicos pueden influir de forma especial en nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, los espacios rectangulares tienen menos sentido de espacio que los diseños de superficie cuadrada. La iluminación es otro elemento importante. La poca luz natural obliga al cerebro a trabajar mucho más en una tarea, lo que influye en la productividad de nuestro cerebro. 

El término planteado por Goeritz y que llevó a cabo con gran dominio hace vibrar todos los edificios y nos permite verlos de esta manera: la arquitectura debe confrontarnos y comunicarse con nosotros tanto a nivel psíquico y emocional, como visual e intelectual. Y lo hace, pero con frecuencia lo pasamos por alto. Cada arquitectura, cada infraestructura, se rinde ante nosotros y viceversa. Toda la arquitectura es Arquitectura Emocional.

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