Las celosías contemporáneas son una alternativa flexible y atractiva tanto para el diseño ornamental como para la resolución estructural en exteriores e interiores. Se pueden emplear para crear vallas, delimitar espacios de privacidad, construir barandillas, servir como soporte para vegetación en jardines verticales o funcionar como divisores de ambientes. Su versatilidad las convierte en un recurso habitual en proyectos arquitectónicos actuales.
¿Qué es una celosía en arquitectura?
Una celosía es un marco calado compuesto por una serie de tiras entrecruzadas que forman una rejilla o tejido. Tradicionalmente se fabrican en madera o metal, aunque hoy se utilizan múltiples materiales. La disposición se crea mediante el cruce de las tiras para generar un patrón abierto que puede cumplir diversas funciones: permitir el paso del aire, ofrecer soporte estructural, garantizar privacidad visual, filtrar la luz o cumplir una finalidad meramente decorativa. Frecuentemente, una misma celosía combina varias de estas funciones simultáneamente.
Historia y evolución de las celosías
A lo largo de la historia, las celosías han aportado un esplendor ornamental a edificios y espacios públicos. Los biombos de jali del Taj Mahal, que rodean la tumba principal, fueron tallados con tal perfección que la piedra parecía encaje. Llevada a su máxima expresión estructural, la Torre Eiffel no es sino un gigantesco y exuberante esqueleto de celosía metálica que reduce el peso y el viento sin sacrificar resistencia.
Incluso en la arquitectura contemporánea, en la que la sensibilidad del diseño es decididamente más despojada, los colores, las texturas y los estilos de celosías bien resueltos pueden añadir fuerza a un espacio, del mismo modo que un pañuelo atrevido realza un abrigo sobrio.
Funciones de las celosías en la arquitectura actual
Las celosías de primera calidad no solo son llamativas, sino que también responden a necesidades concretas. Pueden orientar y guiar a las personas a través de una casa o un edificio público. Las perforaciones abiertas permiten que el aire circule manteniendo la privacidad. Las configuraciones más densas filtran la luz natural mientras amortiguan el ruido exterior. Es esta combinación de forma y función la que explica que las celosías arquitectónicas sigan siendo un recurso vigente.
En la arquitectura tradicional india, las viviendas de familias nobles o acomodadas solían construirse con celosías para balcones que daban a la calle. Los pisos superiores disponían de celosías para terrazas protegidas por pantallas talladas en piedra, conocidas como jalis, que mantenían el interior fresco y garantizaban la intimidad doméstica.
Materiales y tipos de celosías
Celosías de madera
La madera es probablemente el material más antiguo y cálido utilizado para elaborar celosías en interiores y exteriores. A lo largo de la historia se ha utilizado para delinear envolventes de edificios, ya sea como celosías de ventilación o como revestimientos entrelazados. Estos elementos juegan con la transparencia y la masa para controlar las vistas y la luz. En la arquitectura contemporánea, las celosías de madera añaden calidez y textura, y se diseñan frecuentemente teniendo en cuenta la relación con el espacio público, la transparencia y los límites entre el interior y el exterior.
Un ejemplo notable es el trabajo del arquitecto Paul Raff en una casa de Toronto, donde utilizó paneles inspirados en la geometría islámica para marcar espacios de transición como una escalera o un pasillo. Las geometrías excepcionales enriquecen las formas y elevan la percepción del conjunto.
Otro caso destacado es el del estudio de Kengo Kuma, que diseñó una compleja celosía de madera con aspecto de cesta tejida para el exterior de una tienda de postres en Japón. El resultado demuestra que la madera puede integrarse tanto en interiores como en exteriores como algo más que un simple marco decorativo.
Celosías metálicas y de herrería
El metal permite resolver celosías con gran precisión y durabilidad. Cuando se instalan como una segunda piel flotante en la fachada, actúan como elemento de control térmico, generando sombras en el interior y reduciendo la incidencia directa del sol. Además, ofrecen múltiples acabados que mejoran sus propiedades estéticas y de resistencia a la corrosión.
Las celosías de herrería pueden llevar un revestimiento a prueba de intemperie en prácticamente cualquier color, pero también pueden dejarse sin protección para permitir que el óxido aparezca y transforme la pieza con el paso del tiempo, integrándola visualmente con el entorno.
Celosías de concreto
El concreto permite crear celosías prefabricadas de gran durabilidad. Mediante el uso de hormigón reforzado con fibras y técnicas de fabricación digital, es posible desarrollar paneles porosos, ligeros y desplegables, características que no suelen asociarse a este material. La disposición de unidades modulares en lugar de componentes lineales pone de relieve las posibilidades de los sistemas prefabricados.
El diseño de celosías de hormigón a través de prototipado y fabricación avanzada enfatiza el aprendizaje del estudio de diseño. La complejidad alcanzada argumenta a favor del uso de la disposición computacional tanto en las decisiones de diseño como en la resolución de las contingencias de producción. Este tipo de celosías aborda no solo las preocupaciones formales y experienciales, sino también las estrategias estructurales y de montaje.
Celosías de aluminio
El aluminio es uno de los materiales más adecuados para celosías exteriores debido a su resistencia al sol, la lluvia y la corrosión. También puede utilizarse en interiores. Es frecuente encontrarlo en aplicaciones como divisores de ambientes, pérgolas, ventanas y puertas. Su ligereza y su capacidad de acabado anodizado o lacado lo convierten en una opción muy aprobada por arquitectos y diseñadores.
Celosías de barro y cerámica
La tradición de las celosías de barro o ladrillo perforado es antigua en múltiples culturas. En la arquitectura contemporánea, este material aporta una conexión directa con la artesanía local y la bioclimática. Las celosías cerámicas filtran la luz y ventilan los espacios mediante técnicas vernáculas que han sido refinadas durante siglos.
Aplicaciones en fachadas e interiores
En el exterior, las celosías se emplean como piel secundaria de fachadas, parasoles, vallas y barandillas. En el interior, constituyen una opción económica para crear biombos, pantallas decorativas o divisores de habitaciones que mantienen la comunicación visual y lumínica entre espacios.
Las fachadas de celosía de madera diseñadas con atención cuidadosa a la construcción de la envolvente pueden inspirar un tejido conjunto entre los habitantes y el lugar. Cada proyecto responde a situaciones específicas de orientación solar, privacidad y relación con el entorno, demostrando que la envolvente arquitectónica es mucho más que una simple barrera.
Preguntas frecuentes
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Es un elemento arquitectónico formado por tiras entrecruzadas que crean una rejilla abierta. Puede ser de madera, metal, hormigón, aluminio o cerámica, y cumple funciones estructurales, decorativas, de ventilación o de privacidad.
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Una reja suele ser un elemento más robusto y cerrado, destinado principalmente a la seguridad. Una celosía es generalmente más liviana, abierta y diseñada para filtrar luz, aire o vistas, además de cumplir una función estética.
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Los más comunes son la madera, el acero, el hierro forjado, el aluminio, el hormigón reforzado con fibras y el ladrillo o barro cerámico. La elección depende del contexto climático, del presupuesto y del efecto estético buscado.
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En una fachada, la celosía actúa como piel secundaria que controla la radiación solar, genera sombras, reduce el ruido exterior y aporta privacidad sin renunciar a la ventilación natural. También define la imagen estética del edificio.
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Sí. En interiores se utilizan como divisores de ambientes, biombos, cabeceros, revestimientos de pared o elementos decorativos. Permiten dividir espacios sin perder la sensación de amplitud ni el paso de la luz.