Arquitectura del renacimiento: ¿Que es? Historia y Características

arquitectura renacentista en dibujo
Brunelleschi y el orden contra el caos
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¿Qué es la Arquitectura del Renacimiento?

La arquitectura del Renacimiento o arquitectura renacentista es un estilo que expresa el renacimiento de la cultura clásica. Se originó en Florencia a principios del siglo XV y se extendió por toda Europa, sustituyendo al estilo gótico. El Renacimiento hace referencia a una época histórica, artística e intelectual que, empezando por Italia, siguió al periodo gótico y fue reemplazada posteriormente por el Barroco, con el objetivo de revivir el arte y las ideas de la antigüedad.

Durante el Alto Renacimiento, también se desarrollaron y utilizaron con mayor seguridad algunos de los aportes arquitectónicos y conceptos del pensamiento clásico, particularmente la simetría y las órdenes clásicas que se remontan a la antigüedad grecorromana.

En este periodo se recuperaron las antiguas formas romanas, como la columna y el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la cúpula. Su elemento básico de diseño era el orden de los componentes geométricos. Los conocimientos de la arquitectura clásica provinieron de las ruinas de los edificios antiguos y de los escritos de Vitruvio.

En el siglo XVI, la arquitectura del Renacimiento el Cinquecento se caracterizó por su diseño geométrico frente al desorden de las ciudades medievales. Y, mientras que en las construcciones renacentistas el principio geométrico estaba bien adaptado a su funcionamiento, en un organismo complejo como la ciudad, la adhesión a cánones geométricos estrictos se contrastaba con las necesidades reales de la población.

Estas ciudades a menudo quedaban en proyectos utópicos, de carácter puramente teórico, porque el juego de la geometría, simple o articulada, ciertamente no ayudaba a resolver las muchas variantes de un sistema urbano complejo. Sin embargo, en algunos casos estas premisas se utilizaron para crear pequeños ejemplos de arquitectura renacentista, en extractos de ciudades ideales dentro de las maravillosas ciudades aleatorias, estratificadas en su historia.

Al igual que en la época clásica, en la arquitectura del Renacimiento la proporción arquitectónica era el factor más importante de la belleza; los arquitectos renacentistas encontraron una armonía entre las proporciones humanas y los edificios. Esta preocupación por la proporción dio como resultado espacios más amplios y claros, fácilmente comprensibles, que distinguen al estilo renacentista del gótico.

Origen y Contexto Histórico

El Quattrocento en Florencia

Durante el Renacimiento italiano, el aumento del poder de las familias que gobernaban las ciudades italianas en el siglo XV se canalizó progresivamente hacia una actividad de construcción destinada a mejorar el aspecto de las propias ciudades, que se habían convertido en importantes centros de comercio.

El reencuentro entre esta nueva clase dominante y el redescubrimiento de la cultura clásica latina fue decisivo para el carácter que asumió la arquitectura del Renacimiento. A comienzos del siglo XV, un proyecto de Filippo Brunelleschi, quien había estudiado soluciones estructurales romanas, fue aprobado para la construcción de la cúpula del Duomo de Florencia (Santa María del Fiore).

La cúpula que construyó Brunelleschi, a medio camino entre los conceptos de la arquitectura gótica y renacentista, se diferencia de la romana en varios elementos: la base es octogonal, está formada por una cúpula interior y otra exterior unida por nervaduras, y está equipada con una linterna. En la Capilla Pazzi, Brunelleschi aplicó los principios del Renacimiento en proporciones y formas con rigor geométrico.

El Cinquecento y la expansión por Europa

En el siglo XVI, la arquitectura renacentista alcanzó su madurez. El estilo se expandió desde Italia hacia Francia, España, Alemania e Inglaterra, adaptándose a los materiales y gustos locales, pero manteniendo siempre el núcleo clasicista de proporción, simetría y orden.

Características del Estilo Renacentista

La arquitectura del Renacimiento se caracteriza por los rasgos distintivos de la arquitectura clásica romana. Sin embargo, con el tiempo, las formas y propósitos de los edificios cambiaron, al igual que la estructura de las ciudades, lo que se refleja en la fusión resultante de las formas clásicas y las del siglo XVI.

En la arquitectura renacentista, los edificios se presentan en formas rectangulares, con simetría y proporciones basadas en el módulo. El módulo es a menudo el ancho de la nave, cuando se trata de edificios religiosos.

Los planos de las construcciones renacentistas suelen tener un aspecto cuadrado y simétrico, en el que las proporciones se basan en un elemento modular. Las principales características generales de la arquitectura del Renacimiento en las estructuras del siglo XVI se fundamentan en varios conceptos arquitectónicos: fachadas, columnas y pilastras, arcos, bóvedas, cúpulas, ventanas y muros.

Simetría, proporción y geometría

El diseño renacentista se rige por la geometría euclidiana. Los planos se organizan a partir de figuras simples cuadrado, círculo, rectángulo y sus múltiplos. La simetría bilateral respecto a un eje central es una regla casi inquebrantable.

Las órdenes clásicas

Los arquitectos renacentistas recuperaron y sistematizaron los órdenes arquitectónicos romanos:

  • Orden toscano

  • Orden dórico

  • Orden jónico

  • Orden corintio

  • Orden compuesto

Estas órdenes podían ser estructurales, sosteniendo una arcada o arquitrabe, o puramente decorativas, adosadas a una pared en forma de pilastras. Durante el Renacimiento, los arquitectos trataron de utilizar columnas, pilastras y entablamentos como un sistema integrado. Uno de los primeros edificios en utilizar pilastras como sistema integrado fue la Antigua Sacristía de San Lorenzo, de Brunelleschi.

La cúpula renacentista

cúpula de la Catedral de Santa María del Fiore en Florencia, Italia

La cúpula se utilizó con frecuencia en esta época, tanto como elemento estructural de gran tamaño visible desde el exterior, como medio para cubrir espacios interiores. Se utilizaron cúpulas en estructuras importantes como el Panteón en la antigüedad, pero solo en raras ocasiones en la arquitectura medieval. Después del éxito de la cúpula diseñada por Brunelleschi para la Catedral de Florencia y su uso en el plan de Bramante para la Basílica de San Pedro en Roma, la cúpula se convirtió en un elemento imprescindible en la arquitectura eclesiástica del Renacimiento, para luego ser trasladada al Barroco.

Elementos Constructivos

Planos

Cuadrados o rectangulares, de aspecto simétrico, en los que las proporciones se basan generalmente en un módulo.

Fachadas

Simétricas en torno a su eje vertical. Los edificios domésticos son a menudo rematados por una cornisa. En las fachadas de las iglesias solían estar coronadas por un frontón y organizadas por un sistema de pilastras, arcos y entablamentos. En las columnas y ventanas se muestra una progresión hacia el centro.

Uno de los primeros ejemplos de fachadas verdaderamente renacentistas fue la Catedral de Pisa (Duomo di Pisa), atribuida al arquitecto renacentista florentino Bernardo Gambarelli.

Columnas y pilastras

Los arquitectos renacentistas incorporaron columnas y pilastras utilizando como modelos los órdenes romanos: toscano, dórico, jónico, corintio y compuesto.

Cúpulas y bóvedas

Las cúpulas renacentistas se elevan sobre pechinas (triángulos esféricos que permiten la transición del cuadrado al círculo) y se rematan frecuentemente con una linterna que ilumina el interior. Las bóvedas de cañón, heredadas de Roma, se utilizaron ampliamente en naves y espacios lineales.

Principales Arquitectos y Obras

Filippo Brunelleschi

Se considera el primer arquitecto del Renacimiento. Algunos historiadores sitúan el comienzo del Renacimiento en 1419, cuando obtuvo el encargo de construir la cúpula sobre la catedral de Florencia. Esta cúpula era una aventura ambiciosa, ya que iba a ser la más grande construida desde el Panteón de la antigua Roma, levantado 1.500 años antes.

La cúpula entera, incluyendo la linterna en la parte superior, tomó gran parte de la vida de Brunelleschi para completarse. La esfera de oro en la cúspide pesaba casi dos toneladas. Se necesitaron más de cuatro millones de ladrillos para construirla. Brunelleschi se vio obligado a inventar nuevas formas de levantar objetos pesados, que más tarde serían utilizadas por otros arquitectos.

Brunelleschi también diseñó dos iglesias en Florencia: la iglesia de San Lorenzo y la iglesia del Santo Spirito. Estas iglesias fueron construidas con simetría y orden. Muchas más iglesias en toda Europa imitaron este diseño básico en los años siguientes.

Entre sus obras se encuentran también el Ospedale degli Innocenti (Hospital de los Inocentes) y la Capilla Pazzi.

Leon Battista Alberti

Aunque no aparecía en el texto original, es fundamental mencionar a Alberti como teórico y arquitecto clave. Su tratado De Re Aedificatoria sistematizó los principios del Renacimiento y sus obras como la fachada de Santa María Novella definieron el lenguaje de la fachada renacentista.

Donato Bramante

Es un maestro incomparable de su oficio, fundador de los principios básicos de la arquitectura renacentista. Bramante conoció personalmente a Leonardo da Vinci, lo que influyó mucho en su visión creativa. Su creación más conocida es el diseño original de la Basílica de San Pedro en Roma, así como el Tempietto de San Pietro in Montorio, obra cumbre del clasicismo renacentista.

Miguel Ángel Buonarroti

Escultor, pintor y arquitecto italiano, Miguel Ángel representa la culminación del Renacimiento. Su aportación arquitectónica más famosa es la cúpula de la Basílica de San Pedro en Roma, que completó tras la muerte de Bramante. También diseñó la Tumba de los Médicis en la Basílica de San Lorenzo, Florencia, y el proyecto urbano del Campidoglio en Roma.

Andrea Palladio

Aunque no aparecía en el texto original, Palladio es indispensable para entender la difusión del Renacimiento por Europa. Sus villas y tratado Los Cuatro Libros de la Arquitectura establecieron el modelo de arquitectura clasicista que dominaría el continente durante siglos.

Obras Más Importantes de la Arquitectura del Renacimiento

  • Santa María del Fiore (Duomo de Florencia): Filippo Brunelleschi, 1420-1436. Cúpula octogonal de ladrillo sin armadura de madera.

  • Basílica de San Pedro (Vaticano, Roma): Donato Bramante, Miguel Ángel, Carlo Maderno. La iglesia cristiana más grande del mundo. Se necesitaron 120 años para completarla, de 1506 a 1626.

  • Capilla Sixtina (Vaticano): Capilla que forma parte de la residencia oficial del Papa. Más conocida por sus techos pintados por Miguel Ángel.

  • Palacio Pitti (Florencia): Originalmente construido en 1458 para el banquero florentino Luca Pitti; posteriormente ampliado por la familia Médicis.

  • Palacio Farnesio (Roma): Palacio del Alto Renacimiento construido para la familia Farnese. Obra de Antonio da Sangallo el Joven y Miguel Ángel.

  • El Escorial (San Lorenzo de El Escorial, España): Construido a finales del siglo XVI como palacio del Rey de España. Se distribuye en cuadrados simétricos ordenados. Diseñado por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.

  • Capilla Pazzi (Florencia): Obra maestra de la forma sencilla de la arquitectura renacentista. El diseño original se cree que fue de Filippo Brunelleschi, aunque el edificio no se terminó hasta casi 20 años después de su muerte.

La Teoría Arquitectónica: Vitruvio, Serlio y Vignola

Inspiración vitruviana

La elección de los temas del fraile de Verona y el conocimiento de la arquitectura antigua limitado al norte de Italia presentan interesantes propuestas innovadoras y una atención al detalle que califican al aparato iconográfico como el lugar preferido por Cesariano para ampliar la comprensión del texto. Incluye la notable tabla que anticipa la sinopsis de las órdenes de Sebastiano Serlio, flanqueando diferentes tipos de columnas y capiteles. La representación de la figura de Vitruvio sobre un fondo cuadrado resalta las relaciones proporcionales entre las extremidades del cuerpo humano.

Otra traducción clara del texto de Vitruvio, completada hacia 1440 por Giovan Battista da Sangallo, ha quedado desgraciadamente inédita, mientras que los espléndidos dibujos esbozados por el propio Sangallo al margen del ejemplar conservado en la Accademia dei Lincei fueron publicados por Gabriele Morolli en 1988, junto con una guía ilustrada de De Architectura.

Sebastiano Serlio

Desde el conocimiento de la arquitectura del Renacimiento y el Manierismo, Sebastiano Serlio comienza la publicación de sus libros sobre el arte de la construcción a partir de la Cuarta, que considera la más importante, donde define las reglas generales sobre los cinco modos de construcción. Tres años más tarde publicó la Tercera. La publicación de los libros restantes continuó en un orden no sistemático, a intervalos irregulares y en varias ciudades europeas, terminando solo después de su muerte.

El sistema serliano de las cinco órdenes se completa con otros elementos no contemplados en el tratado latino (los pedestales, la base y el entablamento corintio, tomados de ejemplos antiguos) y se dosifica aumentando la altura de las columnas en un diámetro para cada orden, de seis a diez.

Serlio prescribe una proporción precisa para todas las molduras de cada miembro, con el objetivo evidente de poner a disposición un método práctico para que no solo las altas mentes del artífice puedan comprenderlo, sino que cada persona medianamente capacitada pueda ser capaz de hacerlo, marcando así el inicio de la tendencia a "codificar" las órdenes que culminará después de la mitad del siglo con el tratado de Vignola.

Jacopo Barozzi da Vignola

Siguiendo el ejemplo del Cuarto Libro de Serlio, Vignola reduce aún más el texto a unas pocas líneas a pie de página para cada una de las 32 planchas de cobre. Su objetivo es construir una "regla" simple y universal que defina una serie de relaciones proporcionales fáciles de reproducir, desvinculadas de cualquier justificación antiquaria o metafísica.

El mismo frontispicio de la Regola delli cinque ordini d'architettura sugiere una inversión de la escala de valores, como lo demuestra la sustitución de la referencia habitual a la autoridad de la arquitectura romana por el orgulloso retrato del autor, representado con una brújula en sus manos, que destaca en relación con el pequeño tamaño de la edificación en la que se enmarca y con las personificaciones de la teoría y la práctica arquitectónicas que la acompañan.

La arquitectura del Renacimiento estableció los fundamentos de la arquitectura occidental moderna. Su recuperación de las órdenes clásicas, su búsqueda de la proporción geométrica y su concepción del edificio como organismo simétrico y racional influyeron directamente en el Barroco, el Neoclasicismo y, siglos más tarde, en el propio Movimiento Moderno. Obras como la cúpula de Brunelleschi o la Basílica de San Pedro siguen siendo referentes obligados para cualquier estudiante de arquitectura.

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