Arquitectura sustentable: ¿Qué es y cuáles son sus características?
El ser humano es la única especie que ha adaptado intencionalmente su entorno, en busca de confort para su supervivencia. Tras décadas de progreso inevitable, esta elocuente labor ha afectado significativamente el entorno, degradando la naturaleza del espacio y desplazando encarecidamente a la biodiversidad.
Como respuesta a este mal gesto atemporal, a lo largo de los años, se han creado propuestas que pretenden dejar de perpetuar el “ecocidio” causado por las emisiones que la industria de la construcción, continúa generando al ecosistema.
Además, se considera la sustentabilidad para mejorar la calidad de vida. Según Charles Montgomery, un autor premiado por su trabajo en el cambio climático, la arquitectura y la sustentabilidad ambiental están conectadas a nuestra felicidad.
Las mejores prácticas de arquitectura sustentable incluyen:
Usar principios bioclimáticos en climas cálidos o húmedos
Elegir materiales amigables con el medio ambiente
Implementar sistemas de energías renovables
Planificar de manera consciente
Esto ayuda a evaluar la viabilidad económica, el impacto ambiental y social, y los aspectos técnicos que afectan su efectividad y construcción.
¿Qué es la arquitectura sustentable?
Cuando nos referimos a sustentabilidad en términos etimológicos, entendemos que se trata de algo que tiene la capacidad de sostenerse o mantenerse por sí mismo desde la base, es decir, que puede seguir existiendo y funcionando con sus propios recursos y sin necesidad de intervención externa. Es a partir de ahí cuando surge la arquitectura sustentable.
Ahora bien, esta metodología, aplicada a la arquitectura, busca alcanzar un equilibrio entre las necesidades humanas y la protección del medio ambiente. Este concepto va más allá de la simple construcción de edificaciones catalogadas como verdes o falsamente llamada eco arquitectura, ya que implica una reevaluación compleja de cómo diseñamos, construimos y habitamos nuestro entorno.
La arquitectura sustentable es, en todo caso, una vía de escape hacia la polarización de lo ya construido, un aliento de fe por habitar entornos adaptativos y restablecer el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Aunque cada vez somos más los que buscamos habitar plenamente y hacemos pequeños cambios que surten efecto de manera global, pensando en el futuro, sigue siendo una teoría difícil de aplicar, ya que está relacionada con el egocentrismo humano, que prioriza el lujo y la ostentación.
¿Arquitectura sustentable o sostenible?
La historia y la importancia de la arquitectura sostenible en México y el mundo está estrechamente vinculada al concepto de desarrollo sustentable, que cobró fuerza en la década de 1980. Fue en ese entonces que Gro Harlem Brundtland, primera ministra de Noruega, quien en 1987 presentó ante las Naciones Unidas el informe “Nuestro futuro común”. En él se estableció una definición que sigue vigente: el desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas.
Esta idea resonó en todo el mundo como una tendencia bioclimática en expansión. Los profesionales que ya trabajaban en corrientes como la arquitectura solar o bioclimática encontraron un marco conceptual más amplio. Durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, arquitectos de todo el mundo se reunieron para debatir sobre el estado del conocimiento en materia de construcción sostenible. Este fue un momento decisivo que marcó el inicio de un movimiento global a favor de la conservación medioambiental.
Lo interesante es que el término generó debates lingüísticos. En España se adoptó arquitectura sostenible, mientras que en América Latina predominó arquitectura sustentable. Aunque técnicamente sustentable es un anglicismo, está tan extendido en la región que ambos términos se utilizan y se entienden como sinónimos en la práctica profesional.
Principios que guían el diseño y arquitectura sustentable
Cuando hablamos de arquitectura bioclimatica y sustentable con tendencia a la certificación LEED, nos referimos a un conjunto de principios de estándar internacional que funcionan de manera integrada. El primero y quizá el más importante es la consideración del entorno. Antes de colocar la primera piedra, un arquitecto comprometido con la sostenibilidad estudia el clima local, la topografía, los vientos predominantes y la trayectoria solar. Esta información determina la orientación del edificio y la ubicación de las ventanas.
La eficiencia energética es otro de los pilares centrales. Los edificios verdes suponen casi el 40 % del consumo energético en los países desarrollados, por lo que reducir esta demanda tiene un impacto enorme. Para ello, se emplean estrategias pasivas, como aprovechar la masa térmica de los muros para regular la temperatura, y activas, como la instalación de paneles solares. El objetivo es que el edificio necesite la menor cantidad posible de energía externa para mantener un ambiente confortable.
El agua también juega un papel importante. Los edificios sostenibles incluyen sistemas sustentables para captar agua de lluvia, tratar aguas grises para reutilizarlas en riego o en inodoros y reducir el consumo general mediante dispositivos de bajo flujo. En regiones donde el agua escasea, estas estrategias no son un lujo, sino una necesidad.
La selección de materiales merece especial atención. Se priorizan aquellos con bajo contenido energético en su fabricación, preferiblemente locales para reducir la huella de carbono, y reciclables al final de su vida útil. Los materiales tradicionales, como el adobe, la piedra o la madera, vuelven a cobrar relevancia cuando se comprende su valor ambiental.
¿Qué características tiene la arquitectura sustentable?
Para que un proyecto de arquitectura sea considerado parte del cambio, requiere de contener ciertas características que definen su impacto ante la crisis climática. Antes ya mencionamos en que consiste y que principios son aplicados para lograr incorporar la sustentabilidad en arquitectura. Como ejemplo, usaremos esta metodología aplicada en una casa, con el objetivo de que sea sostenible y reduzca la huella de carbono en construcción.
Eficiencia energética
Comenzamos con la eficiencia energética, un concepto cuyo objetivo es mantener el confort de los usuarios utilizando la menor cantidad de energía eléctrica a través del aprovechamiento de la luz natural, la orientación del inmueble, el uso de ventilación cruzada y de la adquisición de equipos de bajo consumo. Y ¿Cómo sabrás que esto funciona? Existe al menos en México un certificado de eficiencia energética que traduce todo lo implementado y mide su viabilidad sobre la reducción de emisiones contaminantes y de consumo.
Materiales de bajo impacto ambiental
Si bien, los materiales utilizados en construcción tienen un ciclo de vida útil. Para que un material se considere ecológico y sustentable, debe crearse bajo ciertos estándares especiales que determinan su función. Entre los más usados se encuentran el bambú, la mezcla de cáñamo y cal conocida como hempcrete, plástico y hormigón reciclados, madera reciclada e incluso el micelio es utilizado en construcción, una parte vegetativa que se utiliza para formar bloques, mobiliario hasta revestimientos.
Domótica, automatización y el uso de energías renovables
Este combo segmentado en 3 partes crea una conexión entre la habitabilidad cotidiana junto con la tecnología. La domótica por su parte, se encarga de integrar sensores de medición que controlan la iluminación artificial con el cual genera ahorro energético.
Por otra parte, la automatización añade autonomía a la casa para que esta haga funcionar aparatos electrónicos en horarios específicos y únicamente cuando son necesarios.
Fusionando diseño pasivo junto con la captación de energía limpia con paneles solares y de la aerotermia, se reduce el impacto ambiental que genera una casa y ayuda con la disminución de la huella de carbono.
Diseño solar: trabajar con el clima, no contra él
Una de las estrategias más efectivas en arquitectura y desarrollo sustentable es el diseño solar pasivo. El concepto es sencillo, pero eficaz: aprovechar las características naturales del sol y el clima para mantener el confort sin necesidad de sistemas mecánicos complejos. En climas fríos, esto implica orientar las ventanas principales hacia donde más luce el sol en invierno, utilizar materiales para lograr arquitectura y diseño sustentable con buena capacidad de almacenamiento de calor durante el día para liberarlo por la noche y diseñar espacios compactos que minimicen las pérdidas térmicas.
Las ventanas cumplen una doble función. Por un lado, son el punto más débil del aislamiento térmico; por otro, permiten la entrada de luz y calor solar. La clave está en encontrar el equilibrio: hay que tener suficiente superficie acristalada orientada hacia el sol, pero con sistemas de protección como aleros o vegetación que eviten el sobrecalentamiento en verano. La utilización de árboles de hoja caduca frente a las ventanas orientadas al sol es una estrategia tradicional que sigue siendo efectiva: proporcionan sombra en verano, cuando tienen hojas, y dejan pasar el sol en invierno, cuando las pierden.
En climas cálidos, la estrategia es la contraria. En estos climas, la prioridad es mantener el frescor y la masa térmica de los muros gruesos ayuda a conservar las temperaturas frescas de la noche durante el día. La ventilación cruzada se vuelve esencial, por lo que hay que diseñar el edificio para que el aire circule de forma natural y refresque los espacios sin necesidad de utilizar el aire acondicionado. En algunas culturas tradicionales encontramos sistemas ingeniosos, como los captadores de viento, que conducen las brisas hacia el interior de las viviendas o en todo caso implementar el uso de los distintos tipos de ventilación en arquitectura.
Materiales reciclados y construcción con conciencia
Uno de los aspectos más tangibles vertientes de los criterios sustentables en arquitectura es la reutilización de materiales. Cada vez que es demolida una construcción, se generan toneladas de escombros que, por lo general, terminan en vertederos específicos para ello. Sin embargo, muchos de estos materiales pueden tener una segunda vida. Por ejemplo, las maderas de techos antiguos pueden servir para nuevos suelos, los ladrillos se pueden limpiar y reutilizar, el hormigón triturado puede utilizarse como base para caminos y las puertas y ventanas antiguas pueden aportar carácter a nuevos proyectos.
Esta práctica no solo reduce los residuos, sino que también disminuye la energía necesaria para fabricar materiales nuevos. En varios países latinoamericanos existen mercados especializados en materiales de demolición donde arquitectos y constructores encuentran piezas únicas con historia. Se trata de una forma de construcción más consciente y, a menudo, más económica.
La construcción o arquitectura modular también ha ganado terreno como alternativa sostenible. Al fabricar los componentes en un entorno controlado, se reduce significativamente la generación de residuos en la obra y se mejora la calidad final. Además, estos sistemas permiten una mayor flexibilidad, ya que un edificio modular puede desmontarse y reconfigurarse en otro lugar si es necesario.
Tecnología al servicio de la sostenibilidad en arquitectura
Si bien el diseño bioclimático es la base, donde la tecnología actual permite llevar la sostenibilidad un paso más allá. Los paneles fotovoltaicos han evolucionado mucho en cuanto a eficiencia y reducción de costes. En la actualidad, es posible que una vivienda genere toda la electricidad que consume e incluso venda el excedente a la red eléctrica en países con la legislación apropiada. Esto ha dado origen al concepto de edificios de «energía cero» o «energía plus».
Los sistemas de calefacción solar mediante agua caliente son otra tecnología más de la cual debemos integrar. Los calentadores del techo calientan el agua que circula por los radiadores, lo que cubre gran parte de las necesidades de calefacción en climas templados. En combinación con un buen aislamiento térmico, estos sistemas reducen drásticamente la dependencia de los combustibles.
Las pequeñas turbinas eólicas están encontrando su lugar en edificios urbanos y rurales, especialmente en zonas ventosas. Aunque su aportación energética es menor que la de los paneles solares en la mayoría de los casos, la combinación de ambas tecnologías limpias para edificios sustentables proporciona una mayor estabilidad en la generación de energía.
Gestión del agua y los residuos
Un edificio verdadera y puramente sustentable piensa en ciclos, no en flujos lineales. El agua que usamos para bañarnos no tiene por qué ir directamente al desagüe, sino que puede tratarse mediante filtros naturales con plantas acuáticas y reutilizarse para el riego. El agua de lluvia se puede recoger en tanques y utilizar para los inodoros o la lavadora. Estas estrategias reducen la presión sobre las redes municipales y ahorran un recurso cada vez más escaso.
Los residuos orgánicos generados en la cocina pueden convertirse en compost, un fertilizante natural para jardines. La separación de basura permite que los plásticos, los vidrios y los metales se reciclen adecuadamente. Aunque parezcan acciones pequeñas, cuando se integran en el diseño bioclimático del edificio desde el principio, se vuelven parte natural de la vida cotidiana de sus habitantes.
Arquitectos especialistas en arquitectura sustentable
La arquitectura sostenible y sustentable cuenta con figuras que han demostrado que es posible construir de manera diferente. El australiano Glenn Murcutt, galardonado con el premio Pritzker en 2002, es conocido por sus diseños que se adaptan al clima local mediante el uso de tecnología sencilla y materiales honestos. Sus obras parecen flotar en el paisaje sin alterarlo.
En el otro extremo del espectro tecnológico, arquitectos como Norman Foster han incorporado la sustentabilidad en proyectos de gran escala. Edificios icónicos como el Reichstag de Berlín combinan diseño contemporáneo con estrategias medioambientales avanzadas, como una cúpula de vidrio para la iluminación natural, una ventilación inteligente y la generación de energía renovable.
David Wright popularizó en Estados Unidos el uso de tierra cruda combinada con diseño solar pasivo, demostrando que las técnicas ancestrales siguen siendo válidas. En Alemania, Gernot Minke ha dedicado décadas a experimentar con materiales de bajo impacto y a documentar rigurosamente su comportamiento. Todos estos arquitectos demuestran que hay múltiples caminos hacia la sostenibilidad con la finalidad de obtener viviendas sustentables de bajo costo.
3 Ejemplos de proyectos de arquitectura y urbanismo sustentable
Tal y como menciono al principio, la arquitectura junto con sus estrategia sustentables, buscan crear espacios habitables que minimicen el impacto ambiental mediante un uso eficiente de recursos naturales y materiales de tipo ecológico. Este enfoque fusiona, desde la orientación del edificio hasta los sistemas de climatización, pasando por la selección de materiales reciclados o clasificados como de bajo impacto. El objetivo es planificar construcciones energéticamente eficientes, económicamente viables y socialmente responsables. Los siguientes ejemplos han adoptado e implementado dicho estilo de arquitectura hasta el punto de ser reconocidos por su carácter ecológico.
Torre Reforma (Ciudad de México)
Perspectiva Exterior de Torre Reforma, Ciudad de México
Este rascacielos de 246 metros es un buen ejemplo de cómo se puede construir en altura sin descuidar el medioambiente. Su fachada cuenta con un sistema de doble piel que reduce la ganancia de calor hasta en un 25 %, lo que supone un menor uso de aire acondicionado durante todo el año.
El edificio capta agua de lluvia, que luego se trata y reutiliza para los sanitarios y el riego de las zonas verdes. También dispone de sensores de iluminación que ajustan la intensidad según la luz natural disponible. La estructura resistió el terremoto de 2017 gracias a su innovador sistema antisísmico, lo que demuestra que la sostenibilidad y la seguridad pueden ir de la mano.
Biblioteca Central de Seattle
Fachada Posterior / Biblioteca Central de Seattle, OMA Architects
Los arquitectos diseñaron este espacio para aprovechar cada rayo de sol. La envolvente de vidrio y acero deja pasar la luz natural hasta cinco plantas hacia el interior, lo que reduce notablemente el consumo eléctrico durante el día.
El sistema de ventilación utiliza aire exterior cuando las condiciones climáticas lo permiten, evitando el uso innecesario de sistemas eléctricos. Los materiales de construcción ecológica se seleccionaron por su durabilidad y bajo mantenimiento, lo que reduce los recursos necesarios a largo plazo.
Bosco Verticale, Milán
El «Bosque Vertical» de Milán es un edificio de varias plantas con miles de árboles y plantas. Es un ejemplo de arquitectura sustentable urbana.
Se trata de un proyecto conformado por dos torres residenciales en Milán que, de manera literal, se encuentran cubiertas de vegetación. El Bosco Verticale, un proyecto de diseño arquitectónico innovador, fue concebido por el estudio Boeri —Stefano Boeri junto con Gianandrea Barreca y Giovanni La Varra—, y se encuentra ubicado en el Centro Direzionale di Milano, en el límite del barrio Isola.
El elemento más sobresaliente de las torres, cuya inauguración tuvo lugar en 2014, es la presencia de más de dos mil especies de plantas distribuidas a lo largo de todas sus fachadas. Este fenómeno puede ser interpretado como la implementación de un bosque en su totalidad en un entorno urbano, pero en una disposición vertical.
El propósito subyacente de este proyecto es de una magnitud considerable: se busca la implementación de un programa de reforestación urbana que no solo contribuya a incrementar la presencia de áreas verdes y la biodiversidad en Milán, sino que también tenga como objetivo la mejora de las condiciones climáticas locales y, adicionalmente, la mitigación de la expansión excesiva de la ciudad sustentable en dirección horizontal.
Es importante destacar que este fenómeno no pasó desapercibido. El Bosco Verticale ha sido galardonado con numerosos premios de renombre. En 2014, el el Bosco Verticale obtuvo el International Highrise Award, y al año siguiente, el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano lo declaró el «rascacielos más bello e innovador del mundo». Este enfoque metodológico resulta prometedor y sugiere la posibilidad de obtener resultados favorables para la sustentabilidad en arquitectura.
¿Por qué es importante implementar arquitectura sustentable?
Finalmente, los tipos de arquitectura sustentable han pasado de ser una opción, a una alternativa para convertirse en una necesidad. Con el cambio climático acelerándose y los recursos naturales bajo presión, toda la industria tiene la responsabilidad de diseñar edificios que minimicen su impacto ambiental. Es alentador que cada vez más universidades ofrezcan formación especializada, que los códigos de construcción incorporen estándares ambientales más estrictos y que los usuarios finales demanden espacios más saludables y eficientes.
La buena noticia es que construir de manera sostenible no tiene por qué ser más caro. Muchas estrategias pasivas son de bajo coste si se incorporan desde el diseño inicial. Un edificio bien orientado, con buen aislamiento y ventilación natural puede resultar más económico de construir y de operar que uno convencional que dependa de sistemas mecánicos.
Estamos en un momento de transición en el que lo que antes era excepcional se está convirtiendo en una norma casi obligatoria. En los próximos años veremos edificios que no solo minimizarán su impacto ambiental, sino que también regenerarán el medioambiente: techos verdes que aumentarán la biodiversidad urbana, fachadas que purificarán el aire y estructuras que capturan más carbono del que emiten. La arquitectura sostenible no es el futuro, es el presente que estamos construyendo juntos.
En FENARQ, como parte de nuestros servicios de diseño arquitectónico, creemos en esta forma de construir y la aplicamos en cada proyecto que diseñamos, siempre y cuando forme parte integral de las necesidades de nuestros clientes. Si estás pensando en un espacio que se integre en su contexto sin sacrificar diseño ni funcionalidad, te acompañamos en ese proceso. ¡Contáctanos y trabajemos juntos con intención hacia metas que importan!
Preguntas Frecuentes
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En México, los principales proveedores de materiales de construcción ecológicos son tanto empresas nacionales como filiales internacionales. En el sector del cemento y el hormigón, Cementos Fresnillo (Grupo Rotoplas), Cemex y Holcim México ofrecen productos con menor huella de carbono, fabricados con escoria y agregados alternativos, y también ofrecen servicios de medición de la huella de carbono. En cuanto a aislamiento térmico y acústico, Knauf Insulation e Isover Saint-Gobain cuentan con opciones de fibras minerales y contenido reciclado, mientras que empresas locales como Ecoblock y Ecocreto producen bloques y paneles que reducen los puentes térmicos.
En cuanto a acabados y recubrimientos, Lamosa e Interceramic destacan por sus prácticas de gestión medioambiental y sus productos duraderos, mientras que Grupo Arko ofrece opciones con bajos niveles de compuestos orgánicos volátiles (COV). En cuanto a pinturas, Comex (PPG), Sherwin-Williams México y Pinturas Berel comercializan líneas con bajo contenido de compuestos orgánicos volátiles para interiores más saludables. En cuanto a maderas y productos forestales, existen distribuidores con certificación FSC o PEFC, así como empresas como Masisa México y Tablaroca (USG), que ofrecen tableros y MDF gestionados de forma sostenible.
También hay opciones de materiales reciclados y sistemas constructivos alternativos: el Grupo Elfer integra materiales reciclados en sus paneles, hay empresas locales especializadas en áridos reciclados de escombros y existen fabricantes nacionales que producen paneles SIP con altos estándares térmicos. Además, en estados con tradición constructiva, como Chiapas, se encuentran productores de adobes y bloques de tierra comprimida (BTC), que suponen soluciones de bajo impacto ambiental y alto valor cultural.