Arquitectura Industrial | ¿Qué es? Características e Historia

Rehabilitación de una nave industrial en un espacio de coworking moderno

La arquitectura industrial nace para responder a necesidades inéditas como fábricas y estaciones ferroviarias. Estas nuevas tipologías exigieron estructuras funcionales que el crecimiento económico acelerado demandaba con urgencia.

En el siglo XIX, el paisaje cambió radicalmente. Antes de la Revolución Industrial no existía la necesidad de fábricas masivas ni terminales de trenes. Estas son las nuevas tipologías que definen la época. Aunque el edificio romántico solía disfrazar su interior moderno con fachadas antiguas, el estilo arquitectónico industrial propiamente dicha comenzó a mostrar su naturaleza tecnológica.

El crecimiento económico fue tan rápido que, en muchos casos, ya no hubo tiempo ni intención de vestir los edificios de 'viejos'. Empezó a emerger una tendencia a dejar la estructura de hierro a la vista. Las revistas de ingeniería de la época comenzaron a documentar este cambio, mostrando paisajes donde la rueda hidráulica y la máquina de vapor sustituyen a los entornos bucólicos del rococó. Ya no era necesario estar junto a un arroyo; el vapor permitía ubicar la industria en cualquier parte.

Construcción seriada y modular: El fin de lo artesanal

La estandarización transformó la edificación mediante el uso de piezas fabricadas en serie y por catálogo. Este sistema redujo costos y tiempos, reemplazando el trabajo artesanal a medida por el montaje de componentes prefabricados.

Dos conceptos definen la construcción de este periodo: lo seriado y lo modular. Seriado significa producción en masa. Los objetos ya no los hacía un herrero a medida; se fabricaban en grandes cantidades en una fundición, se acumulaban en stock y se vendían por catálogo. Modular implica que estas piezas tenían medidas estándar.

El trabajo a medida se volvió costoso en comparación con la compra de elementos prefabricados. Al igual que hoy compramos muebles estandarizados, en el siglo XIX se compraban columnas, ménsulas, florones y hasta ornamentos de estilos históricos (barroco, neoclásico) elegidos de un catálogo. Si se agotaba una pieza, había que esperar la siguiente tanda de fabricación. Esto aplicaba a todo: desde ladrillos y mosaicos hasta grandes estructuras metálicas.

Materiales protagonistas: Hierro y Vidrio

El hierro en sus variantes de fundición y forjado permitió estructuras más ligeras y resistentes. Junto con el vidrio, facilitó la creación de grandes cubiertas para estaciones y mercados con un montaje rápido y eficiente.

La arquitectura industrial se apoyó en el hierro y el vidrio. Se utilizaban distintas variantes del metal: hierro colado o fundido, ideal para compresiones y moldes complejos, y hierro forjado, que resiste mejor la tracción y se puede doblar en caliente. Un ejemplo claro se encuentra en las cariátides del Congreso o en estructuras ferroviarias; muchas veces estas figuras decorativas eran copias de hierro compradas por catálogo a partir de un molde original.

La estación de Liverpool, la primera de la historia, demostró la eficacia de este sistema. Su cubierta era una estructura modular donde cada arco medía lo mismo, permitiendo un montaje veloz. Aunque se imitaban formas históricas, la materialidad era puramente industrial.

Ingeniería estética y soluciones de ventilación

La búsqueda de funcionalidad llevó a innovaciones como los techos en dientes de sierra para iluminación y ventilación. Paralelamente, la ingeniería estética intentaba armonizar estas fábricas con estilos clásicos antes del auge del racionalismo.

Existía una preocupación por la apariencia de estas nuevas construcciones, denominada 'ingeniería estética'. Tratadistas recomendaban revestir las estructuras metálicas con ladrillo o imitar termas romanas para dar monumentalidad a las fábricas. Sin embargo, los problemas prácticos impulsaron el diseño arquitectónico industrial: cómo iluminar y ventilar sin que entrara el agua.

Surgieron soluciones ingeniosas. El sistema inglés de 'dientes de sierra' orientaba aberturas hacia el norte para captar luz difusa, con canaletas en columnas huecas para el desagüe. También se usaron chapas de zinc acanaladas o corrugadas; el pliegue del material aumentaba su resistencia a la compresión, permitiendo estructuras más delgadas y eficientes.

Ejemplos de estilo industrial en arquitectura

La arquitectura de naves industriales puede encontrarse en todo el mundo, pero, desde los inicios de la Revolución Industrial. Estos solo son los ejemplos más representativos según nosotros, échale un ojo y cuestiona este derivado de la arquitectura. Es fascinante aprender.

La Fábrica de Turbinas AEG y la evolución estilística

La fábrica de turbinas de la AEG representa el punto de quiebre donde la arquitectura industrial moderna abandona el ornamento. Este edificio anticipó los principios del movimiento moderno al exhibir su estructura y función sin disfraces.

A medida que avanzaba el siglo, la necesidad de 'vestir' los edificios disminuyó. El punto de inflexión llegó con la fábrica de turbinas de la AEG en Alemania. Es el primer edificio fabril que prescindió de la decoración histórica, mostrando su estructura desnuda y su propósito funcional. Este edificio es un antecedente directo de la arquitectura del siglo XX. En el estudio que lo diseñó se formaron figuras como Mies van der Rohe y Le Corbusier. Aquí se consolidó la idea de que la estética podía derivar de la propia ingeniería y la función, dejando atrás los disfraces de estilos pasados.

Fábrica de Ford Richmond

fabrica estilo industrial

La fábrica de Ford Richmond, en California, fue la mayor planta de ensamblaje jamás construida en la Costa Oeste, y su conversión a la fabricación en tiempos de guerra durante la Segunda Guerra Mundial benefició al esfuerzo bélico de Estados Unidos.

La instalación está inscrita en el Registro Nacional de Lugares Históricos y forma parte del Parque Histórico Nacional Rosie the Riveter/World War II Home Front. El centro de visitantes del Servicio de Parques Nacionales, varios negocios privados y el Craneway Pavilion, un lugar para eventos, se encuentran allí.

Ford Motor Company

Partiendo del reconocimiento de la importante influencia de la arquitectura tipo industrial en el urbanismo moderno, investigamos dos líneas evolutivas o derivaciones que comienzan con dos edificios industriales diseñados por Albert Kahn para la Ford Motor Company. Estas dos líneas evolutivas representan un cruce de apropiaciones e influencias de dos campos arquitectónicos: la arquitectura de complejos industriales y la arquitectura de campus universitarios.

El éxito financiero del único modelo de Henry Ford, el Ford T, le llevó a contemplar la posibilidad de construir una nueva instalación en 1909. Highland Park, un suburbio de Detroit, sería el emplazamiento de la fábrica. Ford imaginó una fábrica diferente a las habituales, que habían adoptado la forma de un rombo alargado, una T, una E o una H en busca de más luz.

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